Piden distinguir a El Corralón

La legisladora Cristina García, junto a Daniel del Sol y Roberto Quattromano (PRO), quieren declarar de interés cultural a la parrilla de Anchorena 883, lugar de encuentro de famosos. La distinción incluye la colocación de u
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Tres legisladores del PRO piden declarar de interés cultural a la parrilla El Corralón, ubicada en Anchorena 883, casi Córdoba, en el límite entre Balvanera y Recoleta. La distinción incluye la colocación de una placa alusiva.

Los fundamentos aclaran que El Corralón abrió sus puertas en 1992 en una antigua casona construida en 1898. Su nombre se debe a que el negocio fue instalado en el espacio que una familia disponía para guardar los caballos y los carruajes, de nombre homónimo.

El lugar se hizo famoso porque su cocina está abierta hasta entrada la madrugada. Los elencos teatrales y bandas de música comenzaron a frecuentar el local luego de sus funciones.

Fueron clientes Valeria Lynch, Cacho Castaña, Dyango, Alejandro Sanz sólo por citar a algunas de las tantas figuras populares que le dan y le dieron vida. Era el lugar de encuentro obligado de los recordados Gerardo Sofovich y Pepe Parada;  hoy es habitual encontrar al periodista Horacio Pagani, artistas como Moria Casán, Graciela Alfano, Carmen Barbieri, Carlitos Balá o deportistas de la talla de Diego Maradona y Diego Simeone, entre otros.

La parrilla está decorada con cientos de fotografías, souvenires de actores y de los elencos de teatro, camisetas de fútbol firmadas por todo su plantel, formando un museo muy particular. En la puerta hay una estatua de Rodrigo Bueno, porque fue el último lugar donde cenó antes de su fatal accidente.

Su dueño, Guillermo Miguel, hijo de inmigrantes e incansable trabajador gastronómico. Según la norma, todas las noches atiende personalmente su negocio y se pasea por las mesas siempre con una sonrisa y predispuesto a escuchar sugerencias. 

J.C.

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