Revista N°213

Inteligencia o futuro

Editorial


En mi breve caminata almagrense, entre vivienda y oficina, pasé al dueño de la carpintería que está situada enfrente de la redacción paseando junto a su perro. Junto es un decir, porque su perro iba como diez metros adelante con la correa en la boca y entré a observarlo porque me llamó la atención su comportamiento. Se metió en un cuadrado con tierra, de esos dónde viven los árboles y ahí hizo sus necesidades, luego siguió hasta la esquina donde se detuvo y esperó al dueño, lugar donde lo alcancé e hice tiempo hasta que llegara el señor que al alcanzarnos no pude más que expresarle mi admiración por su perro “tan inteligente”, resaltando que carga con su propia correa, hace sus necesidades en tierra -y no en el cemento- y que además lo espera antes de doblar la esquina. El señor simplemente me dijo: “así aprendió desde pequeño” quitándole importancia al tema pero sin por eso intentar ponerse en un rol protagónico.
Y me quedé pensando… ¿Qué es realmente la inteligencia?
Hace unos días falleció el célebre científico británico Stephen Hawking -puede que más conocido por estar en una silla de ruedas como consecuencia de una feroz escleroris lateral amiotrófica que por sus importantes aportes buscando unir las diferentes teorías científicas que pretenden describir esta realidad- quien sostuvo, entre otras cosas, que “La Inteligencia es la capacidad de adaptarse al cambio”. Ligando de un modo intrínseco la inteligencia con la creatividad. Volviendo al perro, si siempre vivió en esa rutina puede parecer un genio pero sin cambio no tuvo oportunidad de demostrar inteligencia.
Entonces pensaba… ante este timonazo que por un tema electoral se denominó Cambiemos, donde las “reglas de juego” cambiaron y ahora más que trabajar conviene apostar al Lebac (si tenés con qué) y hasta la moral se replanteó porque ahora es bueno que las fuerzas represivas maten por la espalda, liberar torturadores y genocidas argumentando su edad, reprimir la protesta social, encarcelar opositores, fugar capitales, transferir recursos de los que menos tienen a los que más tienen, endeudarnos, eliminar derechos laborales, cerrar escuelas, bajar salarios, recibir al FMI… en fin, lo que antes podría parecer antipatriótico, nefasto o malo viene modificando su sello, con apoyo electoral, con lo cual la realidad nuestra ha cambiado rápidamente y mucho.
Y me pregunto: ¿Es inteligente adaptarse uno mismo a tanto cambio o eso sería muestra egoísmo, falta de solidaridad y por qué no, antipatriotismo? ¿No es inteligente resistir buscando influenciar la realidad para que algún día sea menos injusta? Pero ya no está Hawking vivo como para preguntarle.

Rafael Sabini
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