Revista N°215

Rumores que aterran

Biblioteca Nacional y Museo de Libro y de la Lengua

 

Recuerdan aquellos tiempos lejanos antes del 2015, cuando escuchábamos hablar todos los días de la Biblioteca Nacional. Siempre pasaba algo allí, algo que despertaba nuestro interés y allí íbamos. Ya no vamos, ni siquiera a buscar un libro que no encontramos en otro lado. Y así, despacio pero firme, la Biblioteca Nacional languidece, “en su esquinita sombría”.
Esta soledad se ve coronada por el rumor del próximo cierre del Museo del Libro y de la Lengua, que depende de la Biblioteca Nacional (ubicados también en la misma manzana). En una ráfaga de optimismo espero que solo sea eso, tan solo un rumor aterrador.


Y me pregunto: ¿Cómo puede ser que en un país en el que gran parte de sus habitantes ignoran que el idioma que hablan es castellano y no español? Me parce que más que cerrar éste habría que abrir uno en cada pueblo.
Por otro lado la idea de cerrar un museo me parece en si misma criminal. Hay miles de documentales, notas etcétera, que nos cuentan el paciente rescate de los museos destruidos por los bombardeos durante la Segunda guerra.
El Sr. Alberto Manguel, director de la Biblioteca Nacional, negó el cierre en un comunicado en el que afirma: “Estamos generando las acciones necesarias para darle el prestigio y las funciones esenciales que merece.” Según él las características propias del edificio que diseñó, el gran arquitecto Clorindo Testa, no se prestan adecuadamente para realizar muestras temporales.
El museo no actualiza sus redes desde hace casi un año. Y la web de museo es nada.
Este año la Biblioteca Nacional sufrió una poda del 20 % en su presupuesto. El señor Manguel, no se preocupó demasiado por ello. Razón por la cual, no creo que tampoco le importe mucho el Museo.
Por otra parte, es innegable la ausencia de intelectuales de fuste en la alianza de gobierno, y tampoco hace gala de su fervor por la cultura y la educación. Se comprende que hayan tenido que nombrar a Manguel, que ni siquiera vivía en el país para que se hiciera cargo. Pero tampoco tuvieron la grandeza de buscar a un neutral.
Por lo pronto, la muestra permanente de la lengua castellana, ya no está.


Viviana Campos
vivianacampos30@gmail.com

 

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